Recordando Cosas Bonitas


 «Algunos recuerdos son inolvidables,

permanecen siempre vividos y son conmovedores.»

-Joseph B. Wirthlin-


Cuarentena Sin Estrés Guía Diaria de Life Coaching y Arteterapia para pasar esta cuarentena libre de estrés, pensando en positivo y creciendo.


Reflexión Inicial: Recordando cosas bonitas!!!

En comunidades como Cataluña y Baleares, hoy se celebra el lunes de Pascua, fecha que para la Iglesia Católica corresponde al Lunes del Ángel, día en que recordamos la reunión de las mujeres en la tumba de Jesús a la que un ángel, les anunció la resurrección de Jesucristo. Es decir, hoy es día de buenas nuevas, es día de acordarnos de cosas bonitas, y así queremos iniciar la semana. Recordar cosas bonitas es el gusto de volver a sentirnos tan felices como lo estuvimos una vez. Recordar las cosas bonitas del pasado también puede ser un nuevo comienzo. Aunque parezca que no es así, el recuerdo puede ayudar a encarar el futuro. Porque el recuerdo debe asimilarse como parte de la experiencia que nos hará crecer como personas. Asumir el pasado no significa olvidarlo, significa aprender de él. El pasado no se puede cambiar, el pasado no se puede volver a vivir, el pasado, pasado está; pero puede ser la base para disfrutar y controlar nuestro presente y para construir un futuro mejor que nos haga más felices. Por eso, recordar no es malo, siempre y cuando lo enfoquemos para seguir avanzando.

Nuestros recuerdos son lo que somos, lo que nos hace tomar las decisiones que tomamos, actuar como actuamos y amar como amamos. Y si nos enfocamos en nuestros recuerdos más bonitos y felices, esos recuerdos traerán a nuestro presente ese amor que nos llevará a seguir actuando y decidiendo desde el amor.

Piensa durante el día de hoy en esta afirmación:

“La vida no es lo que uno vive, sino lo que recuerdas y cómo lo recuerdas para contarla” -Gabriel García Márquez


Jornada 12. Mi momento Anti Estrés: Meditación de mi Lugar Seguro

Para realizar este ejercicio de visualización guiada, puedes previamente grabarlo en audio con tu móvil, y luego reproducirlo para, con los ojos cerrados, ir visualizando en tu mente aquello que escuchas. Comencemos!

Concentra tu atención en el momento presente, el cual es el único que posees. El único que controlas. El único en el que realmente puedes vivir. Tienes la mente pensante y consciente del ahora y tienes el cuerpo que ahora descansa y respira. Así que ahora junta ambas cosas. Une mente y cuerpo pensando acerca de tu respiración.

Asegúrate de saber hacia dónde va tu respiración. Presta atención dónde entra y sale. Presta atención a qué ritmo lo hace. Sigue mentalmente tus inhalaciones y exhalaciones. Sigue el momento en que brevemente, sostienes el aire. También presta especial atención a ese momento en que no respiras. Ese pequeño momento de apnea donde no inhalas, ni sostienes la respiración, pero tampoco exhalas.

Asegúrate de seguir alerta y ser lo más constantemente posible. No desvíes tu atención de tu respiración. Mantén esta atención lo más que puedas. Hazte consciente de tu respiración, de cada uno de tus movimientos, de cada inhalación y de cada exhalación. Observa tu forma de respirar.

Ahora, imagina que te diriges ahora a un lugar de tu pasado que te hace sentir seguro y te trae recuerdos hermosos. Un lugar donde te puedas refugiar las veces en las que te sientas mal. Visualiza ese un refugio, tan grande o tan pequeño como quieras. Puede ser un país, una ciudad o un lugar mucho más específico como tu jardín, tu casa, tu antigua habitación, tu casa del árbol. Trata de recordar un lugar que te brinde mucha paz, alegría, felicidad y tranquilidad. Recorre ese lugar. ¿Es una playa, un bosque, una habitación?

¿De qué tamaño es este lugar? ¿Qué colores predominan? ¿Qué se siente caminar por ese lugar? ¿Es de día o es de noche en ese lugar? ¿Hace calor o hace frío? ¿Qué aromas son más intensos en ese lugar? ¿A qué sabe el aire de ese sitio? ¿Qué sonidos hay?

Recorre con tus sentidos ese lugar. Explóralo. Haz lo que más te gusta hacer en ese sitio. Ya que es un lugar imaginario, las leyes de la física no cuentan. Puedes crear y hacer lo que quieras con tan solo pensarlo. Puedes volar, respirar bajo el agua, saltar muy alto. Adelante, haz lo que se te ocurra. Prueba lo que te apetezca.

En este lugar no sientes cansancio, sueño, frío, calor, hambre o dolor. En este lugar no hay espacio para la irritabilidad, el miedo, el estrés, las preocupaciones excesivas. Allí no tienes expectativas negativas, pensamientos distorsionados e importunos, dudas, sensación de confusión, tendencia a recordar cosas desagradables o a sobrevalorar pequeños detalles desfavorables. En este lugar estás seguro, física y emocionalmente. Nada puede dañarte ni herirte.

Nada ni nadie puede entrar e invadir este espacio sagrado, que es solo tuyo, que únicamente tú conoces y sabes cómo entrar. Es un espacio privado e impenetrable para el resto del mundo. Agrégale cosas que te gusten. Agrégale animales y cosas. Tócalas. Siéntelas con tus manos y con la piel de todo tu cuerpo. Tal vez quieras que un animal o una cosa favorita te acompañen siempre. Agrega cualquier cosa que te ayude a sentir ese lugar como algo vivo, como algo importante y especialmente tranquilizador.

Una vez hayas disfrutado unas pequeñas vacaciones mentales en ese lugar, dale un nombre y escríbelo en una pequeña hoja. (Si lo prefieres, puedes dibujar ese lugar).

Después de que hayas escrito el nombre del lugar o lo hayas dibujado, dobla la hoja y apriétala en tu puño. Repite mentalmente el nombre del lugar y convéncete de que estas allí. Este es tu refugio mental, tu lugar seguro. El sitio al que vas con la velocidad del pensamiento para sentirte mejor.

Cada vez que te agobien los pensamientos, cada vez que te sientas demasiado preocupado o tu cabeza esté inundada de cosas, busca este papel, enciérralo en tu puño, repite mentalmente el nombre de tu lugar seguro y viaja hasta allí. Permanece el tiempo que quieras. Quédate en ese lugar hasta que te calmes y te sientas mejor.

Cuando sientas que es momento de salir. Echa un vistazo rápido a todo lo que has construido y promete volver. Cada vez que visites este lugar seguro, crea mas cosas. Hazlo más vívido, más detallado. Cuánto más lleno de detalles esté, más fácil te será obtener los beneficios de este ejercicio.


Mi Momento Arteterapia: “El agua limpia y purifica”

Pinta la lluvia que cae y mientras al mismo tiempo das salida a tus tristezas. Liberarnos de nuestros pensamientos y recuerdos tristes del pasado nos ayuda a quedarnos sólo con los recuerdos positivos constructivos. Y en ese proceso limpiamos y nos purificamos, pues tomamos de los recuerdos negativos sus enseñanzas y los dejamos ir, guardando en nuestro corazón sólo esos momentos alegres que podemos atesorar como refugios seguros de alegría y optimismo.



“Mi momento bienestar”: Taller de Escritura: La Anécdota de mi Vida


Objetivo: revivir alguna anécdota feliz de tu pasado observándola desde la distancia.

Si escribes desde hace tiempo, probablemente esto ya lo has hecho, incluso más de una vez. A veces sin darte cuenta, y a veces a posta. Se trata de dar nueva luz a alguna anécdota de nuestro pasado, preferiblemente infancia o adolescencia, ya que es cuando se forma la base de nuestra personalidad y nuestro guión de vida.

Instrucciones:  ¿Has elegido ya esa anécdota feliz o graciosa de tu infancia o adolescencia? Bien. Ahora escribe un relato donde la cuentes, PERO desde la tercera persona y además el personaje protagonista además será totalmente diferente a ti (por ejemplo, puedes cambiarle el género, la edad o algún rasgo importante).

Aunque haya pasado el tiempo, escribirlo todo desde fuera y desde el punto de vista de otro personaje te va a dar más distancia aún y puedes ver lo sucedido desde otros ángulos. Quizá comprender mejor las reacciones de otras personas implicadas, por ejemplo, o comprenderte más a ti -y así sentir orgullo de cómo eras o cómo eres ahora.


Mi Momento Life Workshop: Organizando mis Fotografías


Las fotos son nuestras mejores amigas, y también las de nuestros hijos. Si hemos tenido la suerte de tener unos padres aficionados a la fotografía (como los míos), y nosotros hemos sido un poquito organizados, es posible que contemos en alguna estantería con un tesoro de valor incalculable llamado álbumes de fotos.

Lamentablemente, la mayoría de los recuerdos que tenemos de nuestra infancia provienen de fotografías, y lo mismo ocurre con momentos que nos han hecho disfrutar a lo largo de nuestra juventud y adultes que, aunque percibidos como importantes en el momento, van quedando en el tintero. ¿Recuerdas todas las barbacoas con tus amigos?, ¿cada examen que has aprobado?, ¿cada día en el parque con tus hijos?…

Hacer fotos es muy importante. Y volver a verlas de vez en cuando nos ayuda a mantener frescos nuestros recuerdos. Pero, si nuestras fotos andan repartidas en carpetas sueltas en el ordenador, difícilmente podamos revivirlas sin que el sudor frío nos baje por la frente imaginando el día en que tengamos que sentarnos a organizarlas.

Por ello, la organización de nuestros recuerdos es tan importante como capturarlos. Es un trabajo que es mejor ir realizando poco a poco. Si hemos hecho un viaje y tenemos las fotos en nuestro móvil y en el de nuestra pareja (si es un viaje en pareja), lo mejor es volcarlas al ordenador al llegar a casa y poner en una carpeta independiente aquellas que pertenecen al viaje en concreto. El día que vayas a hacer un álbum o quieras revivirlas siempre sabrás donde buscar.

Te dejamos algunos tips sobre como hacerlo:

1. RECOPILA: Recopila todas las fotos que tengas en casa y ponlas todas juntas: las que guardas en cajones, cajas, álbumes, estanterías, dentro de un libro, en sobres, etc.

2. FILTRA: Haz limpieza de todas las fotos como hacemos con las Fotos Digitales. Esto incluye también los álbumes anticuados o aquellos de cartón que te regalaban al revelar. Descarta y recuerda que quieres vivir en HOY y no en el AYER. Deshazte de los malos recuerdos, las que no te interesan, las que no valgan. ¡Mantén sólo las fotos que te hacen sentir bien!

3. A LA VISTA Todas las fotos que quieras mantener en papel deberían estar a la vista: o en un álbum que no cueste abrir y mirar o en un marco para contemplarlas más a menudo. Utiliza álbumes bonitos que te hagan tener ganas de mirar las fotos.  Dales un lugar como se merecen. Son tus recuerdos. ¡Disfruta de ellos!

4. HERENCIAS: ¿Las fotos heredadas que no sabes ni quién es quién? Igual. Filtra y ponlas en un álbum. Dales su lugar. En una caja guardadas eternamente simplemente pasarán a tus hijos y tus nietos sin que nadie haya disfrutado de ellas. O lo que es peor… te pondrás a organizarlas cuando seas muy mayor y te cueste mucho más y durante años habrás ido manteniendo esa sensación de tarea pendiente permanente que es tan molesta.

5. APUNTA: Si al organizar las fotos aparece alguna que quieres ampliar o hacer copias apúntalo en tu lista de tareas para no olvidarlo y llévalas cuanto antes a la tienda o imprenta para hacerlo.

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