La Ansiedad: ¿Cómo combatirla Naturalmente?


La ansiedad puede ser una emoción normal o un trastorno psiquiátrico, dependiendo de su intensidad y su repercusión sobre la actividad de la persona que lo sufre.


En condiciones normales, se trata de una emoción que constituye los impulsos vitales que nos motivan a realizar nuestras tareas y a enfrentarnos a situaciones nuevas.


La ansiedad se convierte en patología cuando en lugar de favorecer nuestro comportamiento, interfiere en él, y alcanza tal protagonismo que desplaza toda nuestra atención hacia ella.


Puede darse en situaciones circunstanciales como hechos traumáticos (accidentes de tráfico), experiencias vitales significativas (cambios en el ámbito laboral o personal), consumo de sustancias toxicas e incluso existe cierto carácter genético.


¿Pero por qué nos genera tanto problema el Estrés y la Ansiedad realmente?


El equipamiento hormono-metabólico y neuromuscular del ser-humano no ha cambiado desde hace decenas de milenios. El problema es que nosotros hemos cambiado las situaciones que nos generan estrés. Antes todo esfuerzo hormonal y neuro-muscular se desarrollaba como respuesta para huir de un mamut que nos perseguía. Hoy en día sin embargo, a lo largo del día tenemos “pequeños episodios de estrés” , solapados, repetidos, insidiosos que se van acumulando y para los cuales ni la lucha ni la huída son una solución válida para nuestro sistema nervioso. De modo que cotidianamente nuestro cuerpo sufre centenares de pequeñas descargas de adrenalina y al final del día nuestro cuerpo ha producido mucha más adrenalina que si nos hubiéramos enfrentado a un pavor auténtico.


El problema viene del hecho de que esta producción repetitiva de adrenalina acaba por irritar al organismo y especialmente a nuestras glándulas endocrinas: las suprarrenales que fabrican el cortisol y la médula suprarrenal que segrega la insulina. Su funcionamiento se desarregla progresivamente. Lo mismo pasa con el páncreas, que se ve obligado a producir ante cada estrés un poco de insulina para estabilizar los aportes de azúcar en sangre , provocando como reacción pequeñas hipoglucemias. Ahora bien, en el cerebro, estas modificaciones incesantes del nivel de azúcar sanguíneo suponen un “sufrimiento”, sobretodo durante las fases de hipoglucemia. Este reacciona entonces en modo “urgencia”, bloqueando las hormonas de la satisfacción y el placer (serotonina y dopamina), y estimula la adrenalina y luego la insulina que genera progresivamente “falsas hambres” debido al estrés. Así nosotros consumimos de forma incontenible alimentos que no necesitamos. Nuestra “codificación cerebral” de ingesta de alimentos está primero alterada y luego distorsionada.


Y hay un último efecto perverso del estrés. La repetición de pequeños estréses y a oleada de reacciones neurobiológicas que estos provocan, acaban perturbando el equilibrio entre las dos parejas de hormonas principales: cortisol y adrenalina por un lado (las hormonas de la acción), y la dopamina y serotonina del otro (las hormonas de la relajación y el placer). Progresivamente las primeras prevalecen sobre las segundas provocando un círculo vicioso de tensión nerviosa permanente. Y la serotonina y la dopamina son progresivamente menos eficaces, lo que además de afectarnos por ejemplo en la atención y la concentración, el cansancio y el ánimo, afectan directamente el control del hambre y la saciedad, lo que puede progresivamente afectarnos en nuestra alimentación y peso saludable.


¿Cómo identificar que sufrimos ansiedad?

Los síntomas de la ansiedad pueden ser tanto físicos como psicológicos.


Físicos:

  • Pulsaciones elevadas

  • Sudoración excesiva

  • Trastornos digestivos

  • Tensión muscular

  • Presión en el pecho

Psicológicos:

  • Problemas para concentrarse

  • Preocupación constante

  • Problemas para conciliar el sueño

  • Pensamientos negativos

¿Y cómo puedo combatir la Ansiedad de forma Natural?


La Ansiedad en un primer estadio podemos trabajarla con la ayuda de suplementos naturales y cambios en nuestra rutina diaria.


Existen diferentes plantas y principios activos que pueden ser un apoyo interesante y ayudarnos a controlar o minimizar la ansiedad. Veamos qué opciones nos ofrece la naturaleza:

  • P5HTP o 5-hidroxitriptófano: procedente de plantas como la Griffonia, el 5HTP, podríamos decir que es una forma más biodisponible del aminoácido L-triptófano. Que como ya sabemos es un precursor de la serotonina, ¡sí! La denominada “hormona de la felicidad”. Gracias a su efecto ansiolítico puede sernos de gran ayuda para dichos estados de ansiedad e insomnio.

  • Valeriana: Aunque es popularmente conocida por su uso para conciliar el sueño, esta planta puede ser de gran utilidad gracias a sus propiedades relajantes. Va a ayudarnos a reducir las tensiones nerviosas, la irritabilidad y el estrés mental.

  • Melisa: La Melissa Officinalis ofrece propiedades sedantes (además de digestivas y carminativas). Muy útil en nerviosismo o estrés.

  • Magnesio: Aunque conocemos muchas de las propiedades de este mineral, en este caso vamos a destacar aquellas que tienen que ver con el sistema nervioso y el estado anímico. El magnesio es uno de los principales activadores de los procesos liberadores de energía, mejora el funcionamiento psicológico, la resistencia a la fatiga y disminuye el insomnio.

  • Vitamina B6: La vitamina B6 o piridoxina interviene en el normal funcionamiento de las células nerviosas, en la síntesis de neurotransmisores (como el GABA o la serotonina). Por ello se suele recomendar en síndromes depresivos o ansiedad. Además en situaciones de estrés, el cuerpo necesita mayores cantidades de esta vitamina.

En Healthy Spot confiamos y recomendamos Kalmansia de Laboratorios Drasanvi, para aquellas personas que sufren de Ansiedad sin trastornos del sueño. Kalmansia es un complemento alimenticio que, debido a su composición, contribuye al funcionamiento normal del sistema nervioso. Incorpora en su composición, Valeriana, Melisa y Griffonia simplicifolia. Esta planta es rica en 5-HTP, sustancia conocida por ser precursora del Triptófano y la Serotonina. Si la Ansiedad por su parte estuviera acompañada con problemas de sueño, se recomendaría su uso en conjunto con la Melatonina para una mejor sinergia.



En cuanto a nuestra rutina diaria, si sufres ansiedad frecuentemente, haz un alto en tu rutina e incorpora urgentemente estos seis hábitos. Al principio deberás de hacerlo planificadamente, pero poco a poco te acostumbrarás y ¡te saldrá solo!


  1. Dedícate tiempo, siéntate tranquilamente con una infusión relajante caliente y reflexiona. Identifica cuál es la causa y toma conciencia para poder controlarla. Puedes dedicarte 5 minutos a escribir cuáles son esos pensamientos y temores. Esto te ayudará a verlos desde otra perspectiva.

  2. Activa tu cuerpo. Como ya hemos hablado en numerosas ocasiones el ejercicio libera diferentes sustancias en el organismo que nos hacen ser más positivos.

  3. Cuida tu alimentación. Evita sustancias excitantes. Es importante que no consumas café, teína, chocolate, alcohol, alimentos muy picantes. Evita también azúcares refinados y alimentos procesados.

  4. Busca un confidente. Compartir nuestras emociones ayuda a reducir la ansiedad. Si nos sentimos comprendidos y escuchados, ciertas preocupaciones reducen su intensidad. Si no tienes nadie a tu lado que te pueda servir de confidente y ayudar a encontrar tu camino, siempre puedes contar con la ayuda de un coach de vida cualificado. Un coach te ayudará en tu camino de autodescubrimiento y desarrollo personal sacando el mejor potencial de ti mismo.

  5. Aprende a relajarte y respirar. Estas técnicas son muy eficaces para combatir la ansiedad.

  6. Organiza tu Rutina. Es importante que tu día a día esté organizado y estructurado en actividades y horarios realistas y alcanzables que incluyan todos los puntos que hemos comentado en la lista anterior. La organización del día a día es fundamental para no aumentar la ansiedad.

Hoy hemos querido darte algunas herramientas para detectar la ansiedad y ayudarte a convivir con ella, reduciéndola. Pero recuerda que es un sentimiento que muchos experimentamos en diversos momentos puntuales de nuestra vida, y que es totalmente normal. No te alarmes más de lo necesario. Acepta esos sentimientos, ¡y aprende a manejarlos! Y si necesitas ayuda en el proceso, cuenta sin duda con nuestra ayuda ¡siempre!

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