Alimentación para subir las defensas



Alimentación para subir las defensas

Para la medicina tradicional china y la medicina ayurvédica, el otoño, igual que la primavera, representa una estación de transición crucial que nos prepara para un gran cambio energético. Con su llegada, debemos adaptar nuestras rutinas y hábitos alimentarios con el fin de aclimatarnos a la bajada de las temperaturas. Estas dos medicinas tradicionales recomiendan, para este tiempo de transición, reducir el consumo de alimentos crudos como las ensaladas y volver a los platos de cuchara: incrementar las cocciones ligeras como el vapor, aumentar los caldos y cremas de verduras, volver a las infusiones calientes e intensificar los alimentos que generan calor en el cuerpo, como, por ejemplo, el jengibre, el ajo, la canela, la cebolla cruda, la pimienta, la avena, la calabaza, el coriandro, las nueces o el trigo sarraceno, entre muchos otros. Además de buscar este efecto de calor interno, también debemos potenciar los alimentos que refuercen el sistema inmune con el fin de fortalecer nuestro estado de salud general y estar más preparados para afrontar cualquier amenaza externa. Se trata de vitaminas, minerales y plantas que nos pueden ayudar a estimular las defensas. De esta forma, lucharemos contra bacterias y virus, sobre todo los más frecuentes en esta época del año, como son las enfermedades e infecciones respiratorias. La nutrición juega un papel importante en el funcionamiento del sistema inmune, los alimentos ricos en omega-3, selenio, zinc, probióticos, vitaminas A, C y E son los más indicados para aumentar el sistema inmune, porque favorecen la producción de las células de defensa del organismo de forma más eficiente. Algunos ejemplos son:   Omega-3: semillas de chía, nueces y lino;

Selenio: nuez de brasil, trigo, arroz, yema de huevo, semillas de girasol, pollo, queso, repollo, harina de trigo;

Zinc: germen de trigo, granos integrales, semillas de calabaza, frutos secos (cacahuates, almendras, nuez de brasil); 

Vitamina C: naranja, mandarina, piña, limón, fresas, papaya, melón, mango, kiwi, brócoli, tomate, sandía, repollo, papa con cáscara; 

Vitamina E: semillas de girasol, avellanas, cacahuates o maní, almendras, pistachos, mango, aceite de oliva, pasta de tomate, aceite de girasol, nueces, papaya; 

Vitamina A: zanahoria, batata, mango, espinaca, melón, remolacha, acelga, pimentón rojo, brócoli, lechuga, huevo;

Probióticos: yogur natural, leche fermentada tipo kéfir, para mantener la salud intestinal.

Alimentos que bajan las defensas Alcohol: el consumo de alcohol disminuye la producción de glóbulos blancos. Azúcares: se ha demostrado que el consumo de azúcar disminuye la actividad inmunológica durante unas horas y por tanto nos debilita momentáneamente. Conservantes y aditivos: algunas de las sustancias usadas para conservar ciertos alimentos son vistas por nuestro sistema inmunológico como una amenaza, así que cuanto menor sea la cantidad de conservantes, colorantes, acidulantes, potenciadores del sabor y demás aditivos que se consuman menor será el trabajo para nuestro sistema inmune. Alimentos a los que se es alérgico o intolerante: es importante detectar las alergias alimenticias e intolerancias, incluso si se trata de problemas leves, porque obligan a trabajar el doble al sistema inmunitario. Si uno es alérgico a la lactosa, por ejemplo, el consumo de leche activará una respuesta inmunitaria que sería innecesaria si se fuera con cuidado y se evitase ese consumo. Por eso, si se tiene la más mínima sospecha de que un alimento concreto no os sienta bien, debéis consultar con vuestro médico el asunto lo antes posible. Ni por exceso, ni por defecto


Tal como explica el Dr. Carlos R. Jiménez, especialista en Endocrinología y Nutrición de Sanitas, dada la complejidad del sistema inmunológico, que constituye la protección o defensa contra las enfermedades, resulta muy difícil evaluar los efectos de la dieta en este sistema. Sin embargo, el Dr. Rodríguez Jiménez destaca que los resultados de diversas investigaciones han permitido identificar algunos factores dietéticos que afectan a la respuesta inmunológica del organismo. Así, una alimentación mal equilibrada tiene una influencia negativa en la actividad inmunológica pues, tal como explica el Dr. Jiménez el mantenimiento del sistema inmunológico requiere un consumo constante de todas las vitaminas y minerales necesarios». En su opinión, las personas mal alimentadas presentan un mayor riesgo de contraer infecciones y los regímenes de adelgazamiento de menos de 1.200 kcal al día también pueden hacer disminuir la función inmunológica, lo que constituye una buena razón para evitar las poco saludables «dietas milagrosas». Aunque también un aporte excesivo de energía puede afectar a la capacidad del sistema inmunológico de combatir las infecciones. El experto afirma en este sentido que la obesidad está ligada a una mayor incidencia de enfermedades infecciosas. Y no solo eso, pues los obesos tienen más probabilidades de desarrollar enfermedades cardíacas coronarias, que están relacionadas con las alteraciones de la función inmunológica

Todos los Derechos Reservados: HEALTHY SPOT